Archive for the Palabras de Eros Category

Nada es lo que parece

Posted in Palabras de Eros, Paola Klug on May 3, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Era mi profesor de literatura en la Universidad. No era atractivo, ni siquiera simpático. Pero tenía un don, saber hablarle a las mujeres. Mi primera impresión es que Mario -ese es su nombre- era una especie de telaraña diseñada biológicamente  para atraer moscas y mosquitas…

Era un hombre adulto, entre cuarenta y cincuenta años. No era el típico maestro universitario enfundado en trapos con aires setenteros, era más bien informal en su vestir, un tanto desaliñado en ocasiones. Cuando Mario abría la boca fuera  del aula era para insultar o para seducir.

No tenía discursos incendiarios, no era un hombre  revolucionario, pero era rebelde, antisistemático. Se valía de sus recursos poéticos y de su colaboración en diversos foros virtuales en la web dedicados a la literatura para conquistar a las chicas.

Me consta que nunca obligo a ninguna de mis compañeras a hacer nada que ellas no quisieran. Tampoco se trataba de sexo por una buena calificación; para ellas era solo coger con un profesor, embriagadas por su encanto y para el todo se reducía a coger por coger.

Podía convencerlas de traer un vibrador durante una hora sentadas en la cafetería, o de participar en orgías donde el era el único hombre presente. Luego, ellas tenían que escribir sobre sus aventuras sexuales y el guardaba aquellas notas como trofeos – para masturbarse seguramente en la tranquilidad de su hogar-

Conmigo no fue distinto, también lo intento. No de forma sexual, sino de una manera más profunda. Pero a mí no me interesaban sus testículos en la cámara web, tampoco su forma de recitar; a mí me interesaba el hombre detrás de la máscara.  Conocerlo por lo que era, no por lo que simulaba ser.

La psiquis humana está llena de enfermedades. A mí me obsesionaba saber cuál era su enfermedad…

Hasta donde sé, fui la única que no cayó en su juego, más bien al contrario  jugué a dejarlo jugar.  Le di alas y se las corte una y otra vez a lo largo de ese par de años.  Me llamaba a mitad de la madrugada y me recitaba poesía mientras se masturbaba, cuando presentía que estaba a punto de eyacular colgaba para hacerlo perder su erección. Me escribía mails sugerentes, me desnudaba con los ojos cuando le entregaba mis exámenes, rozaba mis manos cada vez que le entregaba las tareas. Lo obsesione para conocerle.

Dejó de hablarme durante meses – resignado y frustrado- no más mails, no mas llamadas, no mas miradas…

Supe quien era a través de su miedo.  El, como todos en esta sociedad enferma, simplemente se sentía solo y no podía permitirse la vulnerabilidad. E  intentó estar a mi lado con mayor fuerza.

Dejo a un lado a todas esas chicas con las cuales se acostaba de todas las formas posibles, se tomo unas vacaciones – cual Marques de Sade en el Manicomio- y yo simplemente lo deje ser.

– Maestro; le susurraba al oído por el auricular cuando lo escuchaba gemir del otro lado de la línea.

-Mela, mi Mela, mi puta.

Mario no estaba enamorado de mi, solo quería estarlo para no odiarme por saber quien era. Y las semanas se hicieron meses, y los dos actuábamos conforme a nuestros respectivos personajes. Yo en mi papel de amante sumisa ante la virilidad -herida- del Maestro.

Una noche de octubre mi teléfono sonó.

Respondí.

-Maestro…

– Pinche puta hija de la chingada. ¡Deja en paz a mi marido desgraciada!

(Mario seguía siendo una caja de Pandora. Todos en la escuela sabían que su mujer había fallecido años atrás a causa del cáncer)

-Te lo advierto pendeja, te vuelves acercar a mi esposo y te mato.

Sonreí.

Escuche a Mario a lo lejos pedirle perdón a su mujer.

-¡Cuelga, por favor cuelga!

Reí con más fuerza. Colgué.

Mario marcó  nuevamente para avisarme que lo “nuestro” había terminado. Yo estalle en carcajadas – por fin entendía porque le encantaba someterme, amarrarme mientras me penetraba ostentando su poder, apretar mi rostro hasta dejar roja mi quijada, morder mis muslos, jalar mis cabellos, golpear mis costillas, asfixiarme hasta que llegaba al éxtasis.

Mario, mi maestro, mi pobre maestro – él era el sometido-

No regresó a la Universidad, yo tuve que cambiar de número celular por el acoso de su esposa, me gradué y durante años no supe nada más de él.

Hace unos meses descubrí que me “espiaba” en las redes sociales, cuando se vio descubierto comenzó a enviarme mensajes nuevamente. Nada sexuales, esta avergonzado de sí mismo, no puede perdonarse su falta de poder.

Hoy supe que “Emphaya” es su nueva Mela. Espero que ella no sea tan curiosa como yo y prefiera aferrarse a la imagen que el maestro brinda, porque si alguien más rasca un poco bajo la tierra que el pisa, descubrirá que nada es lo que parece…

No mentiré, de una forma extraña Mario también me conoció por lo que soy, me enseñó a mi propio monstruo poniéndome frente al espejo que es el.  Al maestro le debo algunos de mis bacanales mentales, mi afición por las mentes torcidas en este mundo de seres amantes de las máscaras, incluidas las de nosotros dos….

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LOS ORGASMOS ETERNOS

Posted in Brigitte Meloche, Palabras de Eros on March 14, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

(endecha a los guaraches que no quisieron seguir los míos)

si la salamandra te cuchichea senderos, fuentes y montañas, hay que escuchar atentamente y seguirla. ella te llevará allá donde la vida desaltera y sacia, donde la música y el amor te harán renacer. donde los orgasmos son eternos.

no lo digo para que me toques

pero todo lo que toco se convierte en orgasmo

si participas en la expedición

yo sé que gozarás

te veo avanzar, retroceder

avanzar

quieres gozar, no quieres la expedición

es más cómodo comer botanas

y beber cerveza

que nutrirse el alma

pero las montañas son más amplias

que el camino entre la cama y la nevera

el viaje del alma es el más orgásmico

yo no temo las odiseas

los volcanes, los terremotos

me fascinan, me enamoran

soy guerrera viajera

y en la cumbre del machu pichu

prorrumpo en risa

una kena se contonea para seducirme

y me obsequia un aire conocido

la música es un collar de piedritas luminosas

que brincan en mi alma

nunca me decepciona

mientras me contoneo también

aprovechas y me besas

el ombligo

aprovechas y tragas ciegamente el cuarzo blanco

en mi ombligo

aprovechas y gozas

amarte es doloroso

cuando aprovechas y gozas

y sé que no me seguirás

que la feria erótica ya no estará en cartelera

oh mi dulce amor

que difícil verte subir al tren

sin despedirte de mis entrañas

donde estremecen gotas de ti

camino en la acera, me parece acantilada

y casi quisiera tropezar

de qué sirve caminar si no es contigo

lágrimas de pachulí

la virgen maría sopla tiernamente en mis sienes, como una brisa que me transporta en el salón de tango donde tu lengua conoció a mi lengua. besamanos en mi campanilla, fogata. en ese momento, me enamoré de ti.

 

el bandoneón se puso tan celoso, sus manos rabiosas, sus pómulos como úlceras. dicen que astor piazzolla sufrió de taquicardia ese día, al sentir una pasión más fuerte que el tango.

 

los celos dispararon rayos mientras nos besábamos vorazmente en una nube viajera. gracias a la virgen maría. mis pezones eran catavientos señalando la dirección e intensidad del amor. íbamos a toda marcha, unidos en el cúmulo. kundalini celebrándonos después de tanto tiempo lejos el uno del otro.

 

los pelos de tu barba de nopal rasguñaron mis muslos ávidos de ti. lágrimas de sangre en mis muslos, como pacto de amor eterno. lágrimas de alegría. gota a gota, llenando mi copa: brindamos.

 

luego, cada tarde, en el columpio dejábamos nuestras bocas hacer música.

cada noche, tejíamos otro fragmento del cubrecama. el pandero nos avisaba cuando era tiempo de cerrar la cortina.

 

oh mi amor

tantas ganas

en mis bolsillos

y tu tren se va

tu tren ya se fue

en la hacienda, me recojo sin conseguir dormir

el amor sentado a los pies de la cama

me hace burla con la mano

canturrea como carla bruni

que mi alma, la pusiste en una botella de cachaça

y la tiraste al agua

no le creo nada

cierro los ojos

una furia con cara de tigresa me sacude la consciencia

bing bang bong

uno, dos, tres mangos se caen del árbol

batido de mango como terapia, y dos popotes

creo que mi amor tiene un corazón

cubierto de tatuajes de calavera que nunca sanaron

corazón con ojos tapados

hombre ciego por nunca haber desempolvado

los innombrables pisos de su castillo de oro

así no me ve cuando me desvisto

cuando me visto

no ve la belleza

los senos

el dolor

de no poder obsequiarle

la libertad

por eso

la pasión tomará su vuelo

seguirá el canto de las monarcas

hacia los bosques de michoacán

y mi amor extrañará mis orgasmos eternos

y las frutillas que él acostumbraba

tragarse para saciarse

el duelo es despedirme de las joyas que me ofreciste

pero seguir poniéndomelas con gracia

ver el alisio soplar los granos de arena

para nivelar la playa

y la esperanza

y bajar la cabeza, tragarme el maldito destino

alejarme de ti sin soltarte la mano

ya no tener pies para correr hacia ti

ya no más brazos para abrazarte

platicar con tus fotos, decirte que nos vemos mañana

hacer el amor salvaje con la nada

el duelo es la lucha libre en mi consciencia

es dejarle a mi alma todo el tiempo

para recobrar la vista

para soltar prenda

enamorarme de mi misma

los orgasmos son celestiales

cuando nacen del amor a sí mismo


¿Acaso huele a Idilio?

Posted in Jasif, Palabras de Eros on March 14, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Acaso huele a idilio, un susurro de aromas condensados, suspendidos a tú alrededor la seducción del momento de las miradas esclavizadas la una a la otra sin poder despapelarse, descubres en mi las mas terribles y profundos deseos que mi alma resguarda, podría en estos momentos lanzarme a tu boca robarte un beso y arrancarte el alma, pero no puedo, imagina la escena cuan perversa podría ser delante de tanta gente. . . imposible tendré que rescatarme hasta llegar a algún sitio obscuro y privado, aún así mis bragas se empapan tan solo de imaginarte entre mis muslos, indagando en cada rincón profundo de mí cuerpo, tomas el vino lentamente, fumas, hablas, perviérteme con el sonido de tú voz. . . Silencio. . . un eterno silencio, veo como tus labios se mueven pero no logro escuchar nada absolutamente nada. . . silencio. . . sabes perfectamente que no escucho nada te me quedas mirando. . . silencio –Vamos- , – a donde- , – a un lugar mas callado-

Acaso huele a idilio, te levantas y observo tú mano extendiéndose hacia la mía – Vamos – toco tú mano y mi alma se resguarda en medio de mi estomago . . .

Oscuridad total. . . Silencio absoluto . . . enciendes la luz de un hostal solo existe una cama de buen tamaño unas pequeñas ventanas decoradas con la misma tela de la colcha de aquella cama, un espejo sobre de esta y al frente un tocados perfecto para que me hagas el amor, deseo darme un baño enjuagar mi nítida y blanca piel, lleno la tina coloco un poco de burbujas y cierro la puerta, aún no quiero que veas mi cuerpo desnudo antes de tiempo, me quito los tacones altos uno a uno y los coloco junto al lavabo, suelto mi cabello negro y lacio que cae sobre mis hombros tersos, el vestido se desprende tan ligeramente, me sumerjo en el agua caliente, casi hirviendo como mis deseos, cierro los ojos y nuevamente me invade el silencio absoluto, en cuanto logro abrirlos, te veo ahí desnuda, perdón desnudo, no se lo que eres me tratas cual caballero, pero tú cuerpo es el de una dama los senos pequeños pero de buena forma resaltan a tu cintura esas caderas rebosantes al igual que tu trasero me hacen desearte aún más, pero aun y con todo eso no podrías pasar por dama, si no por caballero andante, te sumerges junto conmigo , nuevamente este silencio. . . alucinante, tú cabello cae sobre de tus senos y logra taparlos esconderlos, tiemblo de nervios, he estado con muchas mujeres, tal vez seguramente no tantas como tú al menos las mías con cuantificables, y aún así me encuentro nerviosa, alcanzo la toalla que esta a un costado mío, pareciera que no quiero, pero es lo que más quiero que me hagas tuya, apenas alcanzo a secar mi cabello cuando me tomas por la cintura, me das vuelta me besas largamente, codiciosamente, perturbadoramente, me montas sobre el tocador, apenas acaricias mis senos, tus manos se encuentran aferradas a mi cintura, tus besos recorren mi rostro, mi cuello , mis senos y apenas tus manos empiezan a tomar forma en mis muslo, estoy lista, me miras fijamente a los ojos y me penetras tus manos son cálidas y mi sexo está húmedo abierto, siento como late tu mano dentro de mi , me haces estremecer entre tus dedos , un gemido estalla desde lo más recóndito de mí, y mi boca lo descubre, tú respiración se acelera, se inundan los cuerpos uno al otro se mezclan de olores, se alimentan, se embrutecen, dejas que mi cuerpo repose algunos segundos y me tumbas sobre la cama es demasiado chica para la inmensidad de nuestras perversiones, te colocas sobre de mí y veo como tus pupilas se dilatan, una droga, alucinemos juntos, porciones de cielo atraviesan tus ojos y millones de colores explotan frente a los míos, quiero tomar el control, mi cuerpo está tembloroso, quiero que me observes desde abajo, quiero que tus manos queden completamente libres a merced de mis senos, logro dominarte, hacer que te tumbes boca arriba, coloco mi sexo sobre el tuyo me muevo lentamente, mis caderas empiezan a tomar su propio ritmo, tú lo gozas, lo noto, ya no me miras solo cierras los ojos y en un respirar terminamos al mismo tiempo, quedo agotada de tantas caricias de tanto amor, en un suspirar.

Me recuesto sobre de tu pecho oigo tú, oigo tú corazón latir y entre coplas caídas, y murmullos escondidos acaba el silencio y oigo el latir de tu alma proclamando mí nombre, agonizo a tú lado, puedo morir entre tus brazos y moriría feliz ahora conozco lo que es hacer el amor, mis parpados pesan por tus dedos que se enredan entre mis cabellos tu mano se aferra nuevamente a mi cintura me incitas a dormir plena, consiente de que mañana volveré a estar contigo, jamás estuve tan segura de querer amar a alguien me dolería saber que tú no quieres lo mismo pero sería feliz aún porque fui tan tuya, eternamente tuya como ninguna otra.