Archive for the Lilian Foley Category

Ámbar

Posted in Lilian Foley, Poesia on June 22, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

La obviedad del ser, el miedo a lo abstracto

para vivir en la simplicidad de lo que otros desean

solo te queda beber una copa

quizá otra y otra más… hasta olvidar

el por qué te encuentras tan enfadado.

 

Y si te publican se feliz pero rehúye a las adulaciones,

sólo te tienes a ti mismo así que deja de fanfarronear

con planes en el aire y toma la vida en tus manos

olvida aquéllos corazones prostitutos

que nunca dieron mas de quince segundos.

 

Se leal únicamente a la rubia o morena que sin cuestionarte

se deja poseer  por tus labios cuando mueres de sed,

no importa que no hayas desayunado, comido o cenado

por días, ella constantemente estará para curar tus heridas

en noches de nostalgia y aterradora soledad,

acariciará y besará tu boca bañándola con más alcohol,

haciéndote caer en el embrujo donde sólo ella existe.

El Último Suspiro de la Noche

Posted in Lilian Foley, Relatos y Cuentos on May 29, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

La atmósfera ha dejado de danzar cansada igual que las colillas de cigarro a punto de ser arrastradas en conjunto por los largos colmillos de las escobas para descansar por fin en el corazón negro de los botes de basura.

Los camareros son como maquinas noche tras noche realizan la misma mecánica de limpieza apresurada, para luego llegar a morir a sus camas.

Se dejan enjabonar y enjuagar los tarros de cerveza, sienten casi el mismo orgasmo que cuando los bañan con cerveza y unos cálidos labios rozan su piel de cristal.

Otra camarera recoge las sillas, las acaricia sacudiendo residuos de amores furtivos, mira a las tres personas que se aferran a la mesa de enfrente sin embargo su mirada es vacía como la de una muñeca de trapo, en ella todo es predecible, sabemos se quitara el mandil, lo doblara haciéndole daño pero él lo soportara sin gritar, la mesa siente dolor pero los tres bebedores no se irán hasta derramar toda la ceniza sobre ella fuera del cenicero que está a punto de vomitar, en aquel bar fallece una noche más.

 

Trozos Del Corazón

Posted in Lilian Foley, Poesia on May 13, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

I

Arranca trozos de mi corazón con las pinzas de tus ojos

bésalos, muérdelos, lentamente trágalos,

bebe los jugos, saborea sentimientos agridulces.

II

Deseo y pasión convergen en tu garganta,

los trocitos de mi corazón se funden con tu sangre,

coagulan en tu saliva mi amor.

 

Dos Palabras

Posted in Lilian Foley, Poesia on April 20, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Intensas, las palabras, se quiebran entre mis dientes, intentan escapar pero lo impide el miedo a la fragilidad. Ahora, en tus brazos pretendo detenerme un momento para dejar me invada ese sentimiento que llaman amor, que desarma y se cuela por la más pequeña célula…

Pero aún hay algo que me impide creer en tanta perfección, algo que atrapa las palabras en mi boca sin embargo mi corazón las grita al bombear cada mililitro de sangre.

Te abrazo con fuerza iras a más de ciento cincuenta kilómetros, lejos de mí y esas palabras aún no fluyen, se estancan en mi lengua, queman, suelto tu cuerpo lentamente, sonríes, tu imagen se desvanece al atravesar la puerta…te has ido y en mis labios estalla por fin…te amo.

Experimental

Posted in Lilian Foley, Relatos y Cuentos on March 20, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Aborde el transporte público como tantas veces, me senté hasta el final de la “combi” viendo por la ventana hasta que una pareja llamo mi atención, resulto curioso como a través de señas lograran la comunicación más sincera que haya visto jamás, desnudando la sonrisa más ligera, se miraban de una manera penetrante de esas que solo el amor logra. Después continuaron con sus manos la charla. Este singular momento cambió el tono de mi día.

Llegó mi parada, caminé sonriente hasta que el  terrible antojo de un cigarrillo me llevó a entrar en una de esas tiendas de autoservicio de cuatro letras, me acerqué al mostrador, vi el rostro cansado y malhumorado del empleado (igual al de todos los que laboran en esas tiendas), respiré profundo, saqué un bolígrafo y un pequeño papel de mi bolsa para escribir:

      Cigarros mentolados, marca del animalito café con joroba.

      Por favor.

Inmediatamente su semblante cambió con una mezcla de compasión, dolor y amabilidad, al momento que señalaba el monitor de la caja registradora dijo:

–      Son treinta y ocho pesos, por favor.

Carísimos pensé, aun así pagué, devolvió el cambio y le escribí al reverso de la nota:

       Gracias, muy amable…

Rápidamente salí del lugar dejando la nota en el mostrador de reojo miré que la guardaba en el bolsillo izquierdo de la filipina roja con amarillo del pintoresco uniforme lleno de broches publicitarios, con una sensación agridulce llegué al departamento,  fumé uno de los  cigarrillos, luego dormí en el sofá, dejando morir otro día más.