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¿Acaso huele a Idilio?

Posted in Jasif, Palabras de Eros on March 14, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Acaso huele a idilio, un susurro de aromas condensados, suspendidos a tú alrededor la seducción del momento de las miradas esclavizadas la una a la otra sin poder despapelarse, descubres en mi las mas terribles y profundos deseos que mi alma resguarda, podría en estos momentos lanzarme a tu boca robarte un beso y arrancarte el alma, pero no puedo, imagina la escena cuan perversa podría ser delante de tanta gente. . . imposible tendré que rescatarme hasta llegar a algún sitio obscuro y privado, aún así mis bragas se empapan tan solo de imaginarte entre mis muslos, indagando en cada rincón profundo de mí cuerpo, tomas el vino lentamente, fumas, hablas, perviérteme con el sonido de tú voz. . . Silencio. . . un eterno silencio, veo como tus labios se mueven pero no logro escuchar nada absolutamente nada. . . silencio. . . sabes perfectamente que no escucho nada te me quedas mirando. . . silencio –Vamos- , – a donde- , – a un lugar mas callado-

Acaso huele a idilio, te levantas y observo tú mano extendiéndose hacia la mía – Vamos – toco tú mano y mi alma se resguarda en medio de mi estomago . . .

Oscuridad total. . . Silencio absoluto . . . enciendes la luz de un hostal solo existe una cama de buen tamaño unas pequeñas ventanas decoradas con la misma tela de la colcha de aquella cama, un espejo sobre de esta y al frente un tocados perfecto para que me hagas el amor, deseo darme un baño enjuagar mi nítida y blanca piel, lleno la tina coloco un poco de burbujas y cierro la puerta, aún no quiero que veas mi cuerpo desnudo antes de tiempo, me quito los tacones altos uno a uno y los coloco junto al lavabo, suelto mi cabello negro y lacio que cae sobre mis hombros tersos, el vestido se desprende tan ligeramente, me sumerjo en el agua caliente, casi hirviendo como mis deseos, cierro los ojos y nuevamente me invade el silencio absoluto, en cuanto logro abrirlos, te veo ahí desnuda, perdón desnudo, no se lo que eres me tratas cual caballero, pero tú cuerpo es el de una dama los senos pequeños pero de buena forma resaltan a tu cintura esas caderas rebosantes al igual que tu trasero me hacen desearte aún más, pero aun y con todo eso no podrías pasar por dama, si no por caballero andante, te sumerges junto conmigo , nuevamente este silencio. . . alucinante, tú cabello cae sobre de tus senos y logra taparlos esconderlos, tiemblo de nervios, he estado con muchas mujeres, tal vez seguramente no tantas como tú al menos las mías con cuantificables, y aún así me encuentro nerviosa, alcanzo la toalla que esta a un costado mío, pareciera que no quiero, pero es lo que más quiero que me hagas tuya, apenas alcanzo a secar mi cabello cuando me tomas por la cintura, me das vuelta me besas largamente, codiciosamente, perturbadoramente, me montas sobre el tocador, apenas acaricias mis senos, tus manos se encuentran aferradas a mi cintura, tus besos recorren mi rostro, mi cuello , mis senos y apenas tus manos empiezan a tomar forma en mis muslo, estoy lista, me miras fijamente a los ojos y me penetras tus manos son cálidas y mi sexo está húmedo abierto, siento como late tu mano dentro de mi , me haces estremecer entre tus dedos , un gemido estalla desde lo más recóndito de mí, y mi boca lo descubre, tú respiración se acelera, se inundan los cuerpos uno al otro se mezclan de olores, se alimentan, se embrutecen, dejas que mi cuerpo repose algunos segundos y me tumbas sobre la cama es demasiado chica para la inmensidad de nuestras perversiones, te colocas sobre de mí y veo como tus pupilas se dilatan, una droga, alucinemos juntos, porciones de cielo atraviesan tus ojos y millones de colores explotan frente a los míos, quiero tomar el control, mi cuerpo está tembloroso, quiero que me observes desde abajo, quiero que tus manos queden completamente libres a merced de mis senos, logro dominarte, hacer que te tumbes boca arriba, coloco mi sexo sobre el tuyo me muevo lentamente, mis caderas empiezan a tomar su propio ritmo, tú lo gozas, lo noto, ya no me miras solo cierras los ojos y en un respirar terminamos al mismo tiempo, quedo agotada de tantas caricias de tanto amor, en un suspirar.

Me recuesto sobre de tu pecho oigo tú, oigo tú corazón latir y entre coplas caídas, y murmullos escondidos acaba el silencio y oigo el latir de tu alma proclamando mí nombre, agonizo a tú lado, puedo morir entre tus brazos y moriría feliz ahora conozco lo que es hacer el amor, mis parpados pesan por tus dedos que se enredan entre mis cabellos tu mano se aferra nuevamente a mi cintura me incitas a dormir plena, consiente de que mañana volveré a estar contigo, jamás estuve tan segura de querer amar a alguien me dolería saber que tú no quieres lo mismo pero sería feliz aún porque fui tan tuya, eternamente tuya como ninguna otra.