Archive for the Davo Valdés Category

Vacuo

Posted in Davo Valdés, Relatos y Cuentos on April 20, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Existe la noche y un violín que suenan en la caja de mi pecho.

Estaban ahí antes de que aprendiera a llorar: la noche vastísima, llena de constelaciones explosivas y tormentas de arena barriendo las estrellas rojas, y el violín desafinado y sensual como una sirena recostada en un barco.

Antes que cualquier otra cosa aprendí a llorar y eso es como cantar un poco, como hacer música en su estado puro porque la música es una forma de traducir nuestros lamentos.

Existe la aurora y el sueño. Existe el recuerdo de mis primeros perros y de cómo poco a poco se fueron muriendo y cómo fueron llegando otros, pero el vacío que dejaban al morir los primeros no se llenaba con nada, simplemente se volvía más grande conforme iba amando a otros seres. Pienso que cuando morimos estamos vacíos de amor porque hemos amado en verdad.

Existen las flores y el infierno. Las manos a veces saben reconocer el camino de las heridas. Las cicatrices del cuerpo son mapas trazados para entender el dolor. Posar mi sexo sobre otros sexos me convierte en un viajero. Estoy trazando un mapa más grande, uno que abarque todos los cuerpos llagados por el deseo.

Existen los fantasmas y la saliva. He pensando en qué haría si mis padres murieran. Me arrepiento de no tocar el piano para componerles un réquiem, pero también pienso que los pájaros guardarán silencio ese día y quizá otras aves se dejen morir de tanta tristeza y mis padres muertos pensarán que ese silencio es  una gran despedida.

Existe la noche y un violín, la noche vastísima y el violín sensual, existe el llanto y la música, la aurora, el sueño, los sueños, las flores, el infierno, las manos colmándose de sensaciones, de cicatrices y sexos húmedos, de deseo, existen los cuerpos y la saliva, los cuerpos ensalivados y la saliva corpórea que conforma los mares. Existe un piano inmenso que se llama bosque y sus cuerdas son pájaros. Existe la muerte porque de pronto algo que creía seguro se ha marchado.

Pienso en mi cadáver blanco, descompuesto, esquelético con las uñas largas y el cabello inmenso enredándose en las raíces de los árboles. Pienso en la marea y en las pequeñas partículas de polvo que brotan de mi garganta y que de alguna u otra forma vuelven al espacio como esporas de música, como el lamento de un violín cruzando el cielo.

Existen las palabras. Alguien me enseñó a usarlas para nombrar lo que me rodea. Abro los ojos y veo un inmenso cielo plegando sus alas, un mar profundo cerrando sus párpados, el espacio infinito recortando su cola y el suelo imposible temblando como un espejo. Existen las palabras que antes de existir no eran nada y que de pronto por el simple hecho de ser nombradas convirtieron algo invisible en visible. Pero cuando eso sucede, no encuentro otras palabras para explicar sus significados, para eso existen los ojos y los oídos. Por eso existen las manos con cinco dedos que son como los ríos Éufrates, Nilo, Tigris, Huang-ho y Yangtsé.

Existen los besos y las sombrillas Y un día todas esas cosas que existen confluirán en un mismo cauce, bajo las mismas nubes blancas cargadas de lluvia. Cuando llueve lo que está arriba y abajo se tocan de algún modo porque además el mundo está girando en el espacio y quizá el mar no sea sino una pequeña gota de agua y el universo infinito y voraz que soñamos sea amor y muerte todo en un breve segundo como un violín que se rasga con el paso de las estrellas que mueren.

Y es precisamente ahí, justo en ese momento, consecuencia de todas esas circunstancias que la noche y la música son lo mismo: una canción que apaga todas las luces como el viento que acaricia la llama de las velas y las manda a dormir felices de haber alumbrado. Las velas son como las estrellas no importa hace cuánto hayan muerto, sólo importa entender que fueron hechas para brillar y nosotros somos un poco como ellas y justo ahora me gustaría soplar tan duro frente al espejo y apagarme vacío de amor cantando un último lamento, dejando que los violines y los barcos encallen en los mares de la luna porque el mundo está girando y cuando la música explota de algún modo lo de arriba y lo de abajo, los cuerpos y las mareas son una sola materia. Lo son porque recién lo dije y esa imagen seguirá brillando un rato aunque apagues la luz y cierres los ojos y decidas guardar silencio hasta que la muerte se aparezca para llevarte a otro bosque, con tu jauría de perros amados y todo lo demás que no tiene nombre, hasta que de pronto estés lleno de nuevo.

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MARE IMBRIUM

Posted in Davo Valdés, Poesia on March 12, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Soy un fragmento de sombra cuyo reflejo

es la luz ciega de mi habitación.

Soy un fragmento de luz regado por la alcoba,

el fin es el abismo de mi cama. El fin es el abismo de mis ojos.

Me sumerjo en la agonía de los cuerpos. Tus cuencas vacías. Tres cuencas vacías.

Los ojos velados por la nocturna pasión de nuestras manos salvajes.

Pierdo el tiempo contando el rocío de tus párpados.

Pierdo la noche, pierdo las estrellas que se caen por el inodoro.                Girando intermitentemente hasta el infinito      –donde no existe la palabra-

Pierdo el tiempo cortando tus párpados sobre la alfombra.

t u s o j o s  s o n  u n c o l l a g e e n e l  s u e l o.

El sonido de la cafetera me recuerda lo muerto que puedo estar.                El reloj

dice que son las 3:00 A.M.  El reloj dice que son las 3:01 A.M.

Llueve:

La lluvia es humedad entre nosotros.

La lluvia está cayendo sobre la tierra seca.

He soñado que soy un lagarto.

El sonido de la cafetera funcionando me recuerda que ha de amanecer.

Soy un fragmento inacabado.

Espero que salga el astro rey de su escondite.

Nunca habrá visto tantos ojos viéndolo como heliotropo siguiendo su curso con la mirada fija. Sabrá lo que es ser intimidado por la muerte.

Tres cuencas vacías serán suficientes para contener el vacío.

VEINTITRES

Posted in Davo Valdés, Poesia on March 12, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Ayer soñé que mi madre me había parido en la lluvia.

Fue un miércoles de madrugada

hace veintitrés años

y hoy ha vuelto a llover.

Ayer soñé que el sol caía sobre el horizonte

y que todas las aves que poblaban el mundo

volaban sin rumbo fijo hacia el mar,

esa última luz, es la infinita sombra que nos rodea,

esas aves que volaron, son mis ojos estáticos sobre la nada

y el sueño, es decir estoy vivo y he nacido una vez más entre la lluvia.

CASI NO SOMOS

Posted in Davo Valdés, Poesia on March 12, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Casi no somos   nena    Piénsalo

Estuvimos muy cerca de no ser nada más que dos puntos lejanos en la infinita partitura de la noche

Estuvimos a un paso de mirar a otro sitio

a un segundo cruel de estar en otra parte

pero pasa que miramos en la misma dirección

y el quetzal que vivía en mi pecho se llenó de confeti el corazón y estalló a través de las edades

y pasa que todas las membranas musicales de mi cuerpo compusieron una sinfonía

bajo las huellas de una manadas de caballos salvajes que corrían hacia tus cabellos a lamerte el color del sol

y sucede que te vi en medio de la noche más vasta de luz

y no me importaban las sombras que se carcajeaban como fantasmas esquizofrénicas

ni los locos acantilados que cortaban las ráfagas de viento para apartarme de ti

Casi no somos

porque estábamos perdidos en la búsqueda de no encontrar nada

Piénsalo

Todo tuvo que converger como un milagro que no se nombra más

Un campo fue arado con la figura de un pájaro

y la luna tuvo que remojar la cara en la galaxia entera para removerse el maquillaje

un gallo cantó lejos del mundo

y las carreteras se unieron en un solo paralelo

un río cambió su curso conforme las manecillas del reloj

para que las mariposas que nadaban en sus aguas probaran lo salado del mar

un ejército anónimo murió sin saberlo en nombre del amor

en nombre de las estrellas y los cinco lunares de tu rostro

y coincidieron en dos caminos tanta esperanza e injusticia para que un 29 de abril

dejaras el sueño atrás junto con otras vidas

y yo pudiera ver tus labios por primera vez

Casi no somos

PERO

algo nos trajo a este punto equidistante de todas las auroras boreales

y ahora que estamos aquí

estamos volando como dos papalotes en llamas

y yo te digo, déjame arder

para que ninguna de las migraciones de las aves haya sido en vano

ni la muerte

ni la noche

ni el otoño

ni el parto doloroso que le di a mi madre

déjame arder contigo

hazlo por Van Gogh

y por Alaska

porque hemos de honrar que la tierra giró para acercarnos,

giró sobre sí misma y en nosotros

hasta juntarnos por fin en este sueño

Casi no somos

PERO

SÍ Aquí estoy

Y sucede que somos

Y estamos locos

HOY NO TENEMOS UN NUEVO SOL

Posted in Davo Valdés, Poesia on March 12, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

 Vox vomitiva I

Hoy no tenemos un nuevo sol brillando hacia el futuro sobre las masas. No habrá nunca más nuevos comienzos ni REVOLUCIONES. Nada podrá disipar las tinieblas porque son eternas.

El cielo se ha mordido la lengua intentando ser todo nuestro horizonte-allá afuera en otros universos se ha escuchado nuestro canto-en-otras-estrellas-nuestro-canto-es-luz
vamos a derribar no hay espacio para crear hablo del mundo de los edificios de las plataformas en el océano de las oficinas de correo.

No hay espacio en esta tierra para más hijos de Dios necesitamos derrumbar,roer los colchones apagar las luces del tiempo, tragarnos cada envase que contenga el vacío.

Si hemos de construir será con poesía un poema por día habrá de salvarnos

II

SOMOS poetas TODOS y cada uno de nosotros ¿has escuchado a la hiena reír,el ulular del viento seco,mi dedo entrando en la cavidad de tus piernas,tus ojos volando en la estratosfera?

ESTAMOS sordos TODOS y cada uno de nosotros, hay un núcleo de magma bramando un engrane que gira hay un engrane, un circuito y un motor arrastrándonos a vivir y no hemos escuchado.

El tiempo de partir ha llegado hacia las costas grises subamos a los navíos allá nos esperan Buda y Gandalf, Humphery Bogart y Cobaines tiempo de llevar a nuestras cuestas las aves que murieron en Arkansas a principio de año vamos jalando a los muertos en Libia, los pergaminos del Mar Muerto hay que quemar todo lo que retrase nuestro paso, dejarlo atrás en cajitas de colores.

El viaje será largo pues vamos hacia la eternidad.