Archive for the Cristina Sainz Sotomayor Category

NO CONTESTES

Posted in Cristina Sainz Sotomayor, Poesia on June 4, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

                                       Cuando suene el teléfono

no contestes

si ese cruel aparato

 te  dice que te hablo

no voltees

no vires tu mirada

hacia el pasado

no recuerdes

esos besos

en tu alma

 y en tu sexo

cuando escuches su eufonía

no lo toques

no leas mis pensamiento

en sus textos

no imagines

no supongas

 que te extraño

 amor absurdo

apasionado

tonto y terco

    no sospeches

que aun te quiero

 es  sólo un juego

que lastima

hasta mi cuerpo

de deseo

 riendo empiezo

 llorando acabo

 en fantasías

porque quiero

y tú no quieres

quererme

hasta la muerte

cuando oigas su sonido

no te rías

no es gracioso

sobrevivir en este barco

que has dejado

era bueno

 ese sueño

para ti casual encuentro

cada tiempo

si el teléfono registra

ese nombre que me diste

no contestes

  con vergüenza ocultaste

 que te amaba

sabes

no contestes

si reincide

no objetes

no refutes

 soy yo

 que aún  peleo la batalla

de olvidarte

si repiquetea

y sus latidos

son más débiles

se está dando por vencido

así mantente

a su suerte morirá

si  Dios lo  quiere

 vivirá para contarte

lo feliz que puede ser

con otro amante

amor mío

no contestes

no contestes.

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Salvar Petunias

Posted in Cristina Sainz Sotomayor, Relatos y Cuentos on May 18, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Petunia llegó una mañana de abril. Un hombre la llevaba cautiva en su red por donde asomaban esos ojuelos casi totalmente ocultos entre los hilos de la malla de pescar. El corazón de Noé dio un vuelco al percibir el mudo lamento en tan apretado espacio. Y los recuerdos le llegaron en ráfagas: Un reportaje de televisión y aquel anuncio que vio en un restaurante a orillas de la carretera rumbo a la capital “… Animal en extinción” concluían.

El gesto del hombre era duro. Su piel quemada por el sol y sus ásperas manos delataban un pesado trabajo y la red con su víctima un acto indebido. Los huaraches de hule en sus pies cansados se detuvieron a la sombra del árbol que los resguardó de los intensos rayos solares. Fue cuando el niño pudo acercarse más y apreciar al quelonio y tocar su pesado caparazón. A sus diez años podía palpar el peligro de la extinción de una especie, también la incertidumbre del que es arrastrado por el más fuerte. Y el sentimiento le dio valor:

_Oiga señor ¿vende esa tortuga de mar?

_ Así  es, te la vendo-le contestó el hombre-  ¿Querrá comprarla tu padre?

El niño miró como la tortuga pareció querer esconderse en su propio cuerpo y quiso llevársela al mar, a la arena, al azul profundo, y apaciguar su miedo.

-Pero… La tortuga está en peligro de extinción-le dijo.

El hombre levantó su carga y arrugó el entrecejo.

_Mira niño, si no les interesa comprarla en tu casa me voy.

_ ¡Espere! –gritó apurado,  Mi padre no está pero yo se la compraré ¿Por cuánto me la dará?

_cuatrocientos pesos –le contestó.

Noé se fue al interior de la casa, se apuró tanto como pudo y del armario sacó un bote de latón que volteó en un movimiento. Las monedas se vieron y contó cada una de ellas. Satisfecho confirmó que podía comprarla.

Regresó de prisa, corriendo, su cara asomaba gozo, y extendió las manos entregando el valor acordado. Y el hombre respondió vaciando el contenido de la red y la tortuga cayó con todo el peso y toda la indiferencia. Luego en una de sus extremidades  miró una petunia… Por fin tímida y desconfiada la tortuga decidió estirar el cuello.

_ ¡Petunia! Te llamaré petunia -le dijo- acariciando su caparazón, y después de arrastrarla cuidadosamente hasta el patio de la casa auxilió su necesidad de sentir y beber agua. Y pensó en la forma de regresarla a la playa.

Era otro día, la misma hora, el mismo hombre… Y otra tortuga. Y por la ventana de nuevo el niño miró hacia fuera… Comprendió que era imposible comprarla.  Resuelto siguió al pescador y sobre sus pasos camino por las calles… No supo cuantas. Luego se vio entrando al restaurante,  en el preciso momento en que un hombre le extendía unos billetes al vendedor de tortugas y esperanzado se dijo: “Los denunciaré, no permitiré que las maten”.

Cual sorpresa se llevó, cuando en su fallida esperanza, dos sujetos que recién llegaban al lugar  se saboreaban al ver los platos con carne de tortuga que los comensales tenían en sus mesas. Para entonces se había percatado de sus vestimentas, uniformes de esa autoridad de la que tanto hablaban. Como un castillo de arena que se desploma así sus intenciones,  y el brillo de una placa de alto rango le dio los reflejos de un sol por la ventana, quemaron sus ojos claros, lloraban… Lloraban con el  coraje de la  impotencia…  Era un llanto amargo y silencioso. Le dolía, pero era imposible salvar petunias.

LIBERTINO

Posted in Cristina Sainz Sotomayor, Poesia on April 12, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Libertino

sueña

piérdete si quieres

por el cosmos

llora por el sol

que no alcanzas

cuenta las estrellas

si es que puedes

pero

 nunca olvides

que hay cuentas

por dar.

EL CUENTO DE LA FLOR

Posted in Cristina Sainz Sotomayor, Poesia on March 26, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Recuerdas la flor?

se ahogó en su dolor

sin tierra

sin sol

sin besos

sin el semen de tu amor

que calentaría

la cueva de mi amor

érase un día tremendo

con el ánimo más grande

y por la calle mayor

 vi un florista en la esquina

y llegué a comprarle una flor

la escogí entre tantas

pensando que cara pondrías

cuando la vieras

tan distinguida

y vanidosa

seguro atraería tu atención

                                                 y  tu corazón

recuerdas la flor?

era día de festejo

era el día del beso

era el día del amor

de hacernos uno

los dos

tiene su historia

trágica historia

triste historia

de esa roja flor

la escogí entre tantas

por algo sería

me dije yo

y me encaminé a verte

 mi amor

por alguna razón

 iba en mis manos

 hacia tus manos

seguro la olerías

y tocarías la finura

de su complexión

luego pasó

que estuvimos a punto de morir

el florista

la flor

                                                        y yo

quedamos frente a un  coche

que patinó endemoniado

y dio de vueltas

en un asfalto de horror

pero la rosa

 vestida de encanto

 acomodó su gala

y compuso su humor

estaba tan linda la noche

ataviada de estrellas

y hacia juego la luna

                                                     con mi pasión

que ya no importó

nada descompondría

nuestro plan de conquista

de caricias

penetradas

acertada

                                                      delicia

y en complicidad

 sonrió de nuevo conmigo

 la flor

esa rosa engalanada

entintada de rojo purpúreo

encarnada en bermellón

y llegué a donde tú

y entregué en tus manos

dicha flor

no hubo ninguna emoción

la dejaste a un lado

                                                  casi con miedo

le negaste el apego

y ella muriendo quedó

entristecida y dolida

fracasó

la tomé entre mis manos

deseando consolarla

y consolarme yo

pero ella

como un perro rabioso

sobre mí se abalanzó

 se encajó en mi mano

 me desangró!

y me dijo

mira

en lo que me ha convertido

tu absurdo amor.

MI BIOLOGIA

Posted in Cristina Sainz Sotomayor, Poesia on March 12, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Mi biología me dice que te quiero

que deseo besarte

y muero

por besar

cada parte de tu cuerpo

mi biología estila

el volcán de mis entrañas

y las serpientes de mi boca

absorben

tu miembro

en mis recuerdos

imagen obsesiva

que en amor convierto

y tus caricias lascivas

calman

el hambre de mi biología

mi biología es extraña

pero magníficamente generosa

te besa y te acaricia

siempre que quiero

y quieras

mi biología es idiota

pues me ignoras

y me enojo

pero más te extraño

el tren sigue pasando

pero mi biología hace a un lado

mil citas

y suspende mil encuentros imaginados

y verdaderos

mil éxitos y fracasos

reales o fantasiosos

y todo arroja

del mantel de su mesa

manjares y postres

caricias

más y menos sexuales

más y menos espirituales

por acariciarte a ti

corazón de mi biología

por mirarte a ti

medicina

que se fabrica en tu mirada

y ensayo un nuevo gesto

para salir al mundo

que eres tu mi cielo

para salir a escena

con un vestuario diseñado

inventado y maquillado

y esa soy yo

dándote mi rostro

y tomando el tuyo

corazón

sol

mi biología escurre

pensando en ti.

DIOS SONREIRÁ

Posted in Cristina Sainz Sotomayor, Poesia on March 12, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

Dios sonreirá

seguro

cuando al fin

me aleje de ti

he vuelto al redil

aprendí

que el amor no se oculta

y dice

porque no le cabe

tanto decir

Dios sonreirá

seguro

cuando le cuente

que hice lo correcto

que cerré la puerta

el ciclo

que había abierto

sin su permiso

todo tiene su tiempo

y yo retocé

con tu cuerpo

como el ángel

que probó lo  prohibido

y ensayó con los besos

tanto amor

que no era suyo

Dios sonreirá

con calma

es sabio

sabe que te quiero

también sabe que te olvido

un instante

y al rato

estoy contigo

que me alejo

por complacerlo

(aunque  a veces

no estoy segura)

y vuelvo

por quererte tanto conmigo

sabe que lo intento

pero también sabe

que tú necesitas

que te quiera

como te quiero

Dios sonreirá

comprende

que los humanos

tenemos defectos

que la tierra no es

como era

hace tanto tiempo

Dios sonreirá

mirará

mi excesivo amar

garrafal

fiero y dulce

intratable

pero bueno al final

sonreirá

y limpiará el cristal

con el que nos miran

y por el que miraremos

cuando nos encontremos

de nuevo

sin nada  colgando a las espaldas

con las manos libres

y el corazón abierto

presto

a entregarse todo

quizás

nos aparte un lugar

en alguna dimensión

donde nos podamos amar

entonces

Dios sonreirá.

FOBIA (GUION)

Posted in Cristina Sainz Sotomayor, Relatos y Cuentos on March 12, 2012 by Revista Argot & Aisthesis

– ¡Oye niña!  ¡hey ¿qué es lo que pretendes?¿acaso quieres suicidarte?

-Déjeme en paz viejo, si vine a este puente fue efectivamente para poder  suicidarme sin que nadie se interponga.

-Pero,  ¿qué es lo que te hace pensar así? Ven, vamos a platicar, tal vez si me cuentas tus problemas te sientas mejor y cambies de parecer, eres muy joven y…

-¡Suélteme ó usted morirá conmigo!

-Mira niña, ahorita piensas así pero mañana verás las cosas de otra manera… Cuando yo era joven…

-Cuando usted era joven no se respiraba este “smog”, nuestro planeta era una joya resplandeciente… Cuando usted  era joven los padres les contaban un cuento a sus hijos… Ahora viejo, el cielo es gris y la tierra está envenenada, enferma,  y nadie quiere escribir cuentos para niños y  nadie tiene tiempo para leerlos  ¿y sabe qué? no me quite el tiempo a mí ¡déjeme morir de una vez..!

-Está bien jovencita, salta ya… Anda, ¿qué esperas? ¿y ahora? ¿porqué no saltas?

-¡Es que…Le tengo fobia a la altura!