Caminaba por la calle mojada con sus pensamientos puestos en la noche anterior. Portaba
traje, corbata y un portafolios negro de piel. Llegó hasta aquel hotel de fachada roja
que anunciaba la promoción semanal en sus habitaciones.

Entró lentamente, dirigiendo su mirada al piso. Sacó de su bolso 120 pesos y efectúo su pago
para hace uso de la habitación. Subió las escaleras, sin decir nada, sin ver a nadie. Puso la llave
en la chapa de la puerta y así entró al cuarto desvencijado al mismo tiempo que aquella
cucaracha corría a esconderse bajo la cama.

Permaneció mirando su rostro al espejo por unos minutos, miró su reloj y abrió el portafolios.
Reviso algunos papeles, algunas fotografías y saco de un estucho negro un revolver calibre 38, que brillaba como un escarabajo negro. Revisó el cargador y lo giró como en aquellas películas de vaqueros. Sujetó el arma con su mano derecha, la colocó en su cien y después de ese ruido explosivo, todo fué silencio.

Nadie le lloró, nadie lo velo. Sólo se sabe, que una noche antes había visto a Eusebia alejarse de su vida consu nuevo amante en un coche de color azul. Ya no eran nada desde hace cinco meses cuando el se quedó sin trabajo
y no pudo ayudarle a ella con sus gastos cotidianos.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: